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La segunda barrera: el gradiente excesivo

Un gradiente es una aproximación gradual a algo, tomada paso a paso, nivel a nivel; siendo cada paso o nivel, en sí mismo, fácil de alcanzar; de manera que al final, actividades complicadas y difíciles puedan llevarse a cabo con relativa facilidad. El término gradiente también se aplica a cada uno de los pasos que se dan en tal planteamiento.

Cuando uno tropieza con un gradiente excesivo al estudiar un tema, se produce una especie de confusión o tambaleo (un estado de vacilación o de falta de estabilidad mental). Esta es la segunda barrera al estudio.

El remedio para un gradiente excesivo es reducir el gradiente. Averigüe cuándo la persona no estaba confundida acerca de lo que estaba estudiando, y entonces descubra qué nueva acción emprendió. Averigüe lo que creyó que había comprendido bien justo antes de confundirse totalmente.



Aprender a montar en bicicleta es a menudo un gradiente excesivo para un niño.


Pero unas ruedas de entrenamiento le posibilitan su progreso. Este es un gradiente adecuado.


Descubrirá que hay algo en esta área, en la parte que él creyó que había comprendido bien, que en realidad no comprendió. Cuando se pone esto en claro, el estudiante será capaz de progresar de nuevo.

Cuando se encuentra que una persona está tremendamente confundida en la segunda acción que se suponía que tenía que saber o hacer, es seguro suponer que en realidad nunca comprendió la primera acción.

Esta barrera es más evidente y se aplica más en actividades que lleven consigo acción, en contraposición al puro estudio académico o intelectual.


La tercera barrera (y la más importante): la palabra malentendida

La tercera barrera al estudio y la más importante es la palabra malentendida. Una palabra malentendida es una palabra que no se ha comprendido o que se ha comprendido de forma errónea.

Pueden ocurrir un conjunto de reacciones físicas completamente distintas, cuando una persona sigue leyendo después de palabras que no entiende. Seguir leyendo después de una palabra que no se ha entendido le da a uno una sensación precisa de estar en blanco o una sensación de agotamiento.

A esta le puede seguir una sensación de “no estar ahí” y una especie de histeria nerviosa (ansiedad excesiva).

La confusión o incapacidad para captar o aprender ocurre después de una palabra que la persona no definió ni entendió.

La palabra malentendida es mucho más importante que las otras dos barreras. La palabra malentendida establece la aptitud o la falta de aptitud es lo que los psicólogos han estado tratando de determinar desde hace años sin reconocer lo que era.

Esto es todo lo que está en el origen de muchas de las dificultades en el estudio. El estudiar habiendo pasado palabras malentendidas produce una gama tan amplia de efectos mentales, que es en sí el factor fundamental relacionado con la estupidez y con muchas otras condiciones no deseadas. Si una persona no tuviera palabras malentendidas, su talento podría o no manifestarse, pero su capacidad de acción en ese tema estaría presente. Hay otros dos fenómenos específicos que provienen de las palabras malentendidas.


Primer fenómeno

Cuando un estudiante no comprende una palabra, la sección que sigue inmediatamente a esa palabra es un vacío en su memoria.

Siempre puede rastrear la palabra que está justo antes de la sección que está en blanco, aclararla y descubrir de manera milagrosa, que el área en blanco anterior en el material que está estudiando ya no está en blanco.



Cuando una persona lee una página. . .


. . .y se pasa por alto una palabra de la que no sabe la definición. . .


. . .la sección que sigue a la palabra malentendida será un vacio en su memoria. La palabra malentendia es la barrera más importante para el estudio con éxito.


Es magia pura.

¿Ha tenido alguna vez la experiencia de llegar al final de una página y darse cuenta de que no sabía lo que había leído? En algún punto anterior de esa página continuó más allá de una palabra para la que no tenía una definición o para la que tenía una definición incorrecta.

He aquí un ejemplo: “Se descubrió que cuando llegaba el entrelubricán los niños estaban más tranquilos y que en otros momentos estaban mucho más vivaces”. Lo que ocurre es que usted piensa que no comprende la idea en conjunto, pero la incapacidad para comprender proviene sólo de una palabra que no pudo definir: entrelubricán, que significa crepúsculo o anochecer.


Segundo fenómeno

Una definición malentendida o una definición no comprendida o una palabra no definida, pueden causar incluso que una persona abandone el estudio de un tema y que deje un curso o una clase. Al irse de esta forma se le llama vuelo.

Todos hemos conocido a gente que ha comenzado un curso de estudio llena de entusiasmo sólo para descubrir al cabo de algún tiempo que la persona dejó el curso porque era “aburrido” o “no era lo que ella creía que sería”. Iba a aprender una destreza o iba a clases nocturnas con la idea de graduarse, pero nunca continuó hasta el final. No importa lo razonables que sean sus excusas, el hecho es que abandonó el tema o dejó el curso. Esto es un vuelo. Una persona vuela sólo por una razón fundamental: la palabra malentendida.

Una persona no vuela necesariamente por las otras barreras al estudio: la falta de masa o el gradiente excesivo. Estas simplemente producen fenómenos físicos. Pero la palabra malentendida puede hacer que un estudiante vuele.

Hay una secuencia definida de acciones que siguen a una palabra malentendida:

Cuando no se comprende una palabra, el estudiante se queda en blanco, no entiende lo que viene inmediatamente después. A esto le sigue la solución que el estudiante da a la condición de quedarse en blanco, que es el individualizarse de ello, lo que quiere decir, separarse de ello y retirar todo compromiso con ello.

Una vez que el estudiante está separado del área que estaba estudiando, no se preocupa realmente de lo que haga con el tema o con cosas o actividades que tengan que ver con él. Esta es la actitud, la de estar separado o diferenciado de, que antecede al hacer algo dañino a algo o a alguien.

Por ejemplo, a un estudiante en la escuela que haya pasado palabras malentendidas en un curso, no le importará lo que ocurra en la clase; es probable que hable mal del tema a sus amigos y puede incluso dañar el equipo de la clase o perder su libro de texto.

Sin embargo la gente es básicamente buena. Cuando un individuo comete un acto dañino, hace un esfuerzo entonces para refrenarse de cometer más actos dañinos. A esto le sigue el encontrar formas en que los demás le han “ofendido”, para justificar sus acciones, así como protestas, crítica y una actitud de “mira lo que me has hecho”. Estos factores justifican, en la mente del estudiante, la partida o vuelo.



Una persona a menudo comienza a estudiar un tema nuevo con mucho afán.


Sin embargo, si acumula palabras mal entendidas, su interés disminuye.


Si no las encuentra y las define, perderá el interés totalmente y abandonará el tema. A esto se le llama “vuelo”.


Pero la mayor parte de los sistemas educativos, al desaprobar los vuelos en la forma en que lo hacen, hacen que el estudiante se aleje realmente del tema de estudio y monte en su lugar una maquinaria mental que pueda recibir y devolver frases y oraciones. Una persona puede montar una maquinaria mental cuando se desinteresa de lo que está haciendo, pero siente que tiene que seguir haciéndolo.

Tenemos entonces al “estudiante rápido que de alguna manera nunca aplica lo que aprende”, al que se denomina estudiante superficial.

El fenómeno específico, entonces, es que un estudiante puede estudiar algunas palabras y repetirlas, pero no participar en la acción. El estudiante obtiene un 10 en los exámenes, pero no puede aplicar los datos.

El estudiante muy torpe (estúpido) sólo está atorado en el vacío de falta de comprensión que sigue a la palabra mal entendida. No será capaz de demostrar sus materiales con un equipo de demostración o en plastilina, y dificultades de ese tipo son un síntoma cierto de que existe una palabra malentendida.

El estudiante “muy brillante” que sin embargo no puede usar los datos, no está ahí en absoluto. Hace tiempo que ha dejado de confrontar (encarar sin arredrarse, asustarse, intimidarse, ni evitar) el asunto en cuestión o el tema.

La cura para ambas condiciones de “brillantez sin comprensión” o “torpeza” es encontrar la palabra que se ha pasado por alto.

Este descubrimiento de la importancia de la palabra malentendida abre la puerta, de hecho, a la educación. Y aunque esta barrera al estudio se ha dado en último lugar, es la más importante.



¿ Por qué estudiar?
Las barreras al estudio (parte 1)
Las barreras al estudio (parte 2)
La aclaración de palabras
Sugerencias de estudio adicional

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