Las respuestas definitivas no vinieron ni de la antigua Grecia, ni de los pensadores materialistas de los últimos tiempos.
Y así estaban las cosas hasta que L. Ronald Hubbard consiguió realizar su meta largamente perseguida: el descubrimiento de un principio unificador que se aplicara a toda la vida, un denominador común por el cual se pudiera comprender a todos los hombres y en efecto, a toda la vida.
De aquí surgió un torrente de descubrimientos que proyectaron nueva luz sobre la naturaleza del hombre y de la vida.
Los principios que se contienen en este capítulo resuelven el antiguo dilema moral de lo correcto y lo incorrecto y producen un nuevo nivel de racionalidad. Gracias a ellos, ahora uno puede poner en orden los diferentes factores de la existencia, tomar invariablemente las decisiones correctas cuando tenga que elegir y lograr una nueva perspectiva sobre las direcciones de que dispone en su vida.
El Sr. Hubbard desarrolló estos principios en numerosos escritos y conferencias. Pero lo que viene a continuación representa la esencia del tema y un enfoque práctico para vivir con éxito, usado por millones de personas.